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Premisas principales
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Las propiedades de un sistema emergen de las interacciones entre sus elementos: Este principio sostiene que las características y comportamientos de un sistema no pueden ser explicados por las características de sus componentes individuales, sino que surgen de las relaciones y conexiones entre ellos. Las partes de un sistema están interrelacionadas: Este postulado afirma que todas las partes de un sistema están conectadas entre sí y que cualquier cambio en una parte tendrá un impacto en el resto del sistema.
En otras palabras, no se puede cambiar una parte del sistema sin afectar al sistema en su conjunto. Los sistemas tienen fronteras permeables: Esta premisa indica que los sistemas tienen límites, pero estos límites no son rígidos ni impermeables. Los sistemas pueden tener interacciones con su entorno y pueden recibir influencias externas que afectan su funcionamiento.
Los sistemas son abiertos y dinámicos: Este postulado subraya que los sistemas están constantemente en transformación y evolución. Los sistemas pueden adaptarse a su entorno y cambiar en respuesta a nuevas circunstancias.
Los sistemas tienden a mantener el equilibrio y la homeostasis: Esta premisa establece que los sistemas tienen una tendencia natural a buscar el equilibrio y mantenerse en un estado de funcionamiento estable. Cuando se perturba el equilibrio, el sistema buscará reajustarse para volver a un estado de equilibrio. Estos postulados y premisas forman la base del enfoque sistémico, que se utiliza para comprender y analizar fenómenos complejos en diferentes disciplinas como la psicología, la sociología, la biología y la administración, entre otras. El enfoque sistémico se basa en una serie de premisas y fundamentos teóricos y disciplinares que permiten comprender y analizar los sistemas de manera integral y holística.

Según Rodríguez (2016), algunas de estas premisas y fundamentos son: La unidad del sistema: se entiende que un sistema es una unidad completa y organizada, que funciona como un todo, compuesto por elementos interrelacionados.
Interconexión: los sistemas están compuestos por elementos que se encuentran interconectados y en constante interacción, de manera que un cambio en uno de ellos afectará al resto del sistema.
Interacción y retroalimentación: los sistemas se retroalimentan constantemente a partir de la interacción entre sus elementos. Esta retroalimentación puede ser positiva, cuando refuerza los procesos del sistema, o negativa, cuando tiende a corregir o regular los desequilibrios.
Jerarquía y niveles de organización: los sistemas presentan una estructura jerárquica, en la que existen diferentes niveles de organización. Cada nivel tiene sus propias características y funciones, pero al mismo tiempo está interconectado con los demás niveles.
Complementariedad: los elementos de un sistema son complementarios entre sí, es decir, se necesitan mutuamente para cumplir las funciones del sistema en su conjunto.
Auto organización y adaptabilidad: los sistemas tienen la capacidad de reorganizarse y adaptarse a los cambios del entorno. Esto implica que tienen la capacidad de aprender y evolucionar a lo largo del tiempo.
Estos conceptos teóricos y disciplinares permiten entender la naturaleza de los sistemas y cómo funcionan a nivel global. El enfoque sistémico busca analizar y comprender los sistemas en su totalidad, sin perder de vista la interconexión y las interacciones entre sus elementos.
Referencias:
Rodríguez, E. J. (2016). Enfoque sistémico. [Objeto virtual de información (OVI)]. Repositorio Institucional UNAD. https://repository.unad.edu.co/handle/10596/10348
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